Jóvenes en varias décadas parte 2

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Por: José Manuel Pérez Rivas.

para: HIJOS DEL BARRERO.

Aspecto futurista.

Este caso no solo le sucede al joven migrante.

Este aspecto nuevo para el individuo no sólo le sucede al que sale del campo a la ciudad sino, también al que sale de su tierra a otros países en busca de mejor suerte.

La mayoría de nosotros no nos adaptamos a nuevos retos al lugar al que llegamos, al no ser que sea por fuerza mayor. Tomando el reto a las nuevas tecnologías, cultura, y costumbres.

Estábamos en la década de los 80. Algunos tuvieron la oportunidad de conocer el parque “la fuente”, lugar donde se reunían las personas de la provincia Bahoruco, entre otros parques donde las personas de diferentes provincias pasaban su día de fiesta.

Tratar de mejorar en una sociedad prácticamente única y absorbente en la capital del país, era y sigue siendo un reto para cualquiera de nosotros. No todos estamos preparados para enfrentarnos a esa realidad.

 

Los nuevos ciudadanos viven trabajando todo el día para llevar el pan a la casa, ya sea en una paletera, seguridad privada, el gobierno u otros trabajos, la madre tiene que quedar al cuidado de los infantes, y el padre mantiene a un joven o una familia entera con un simple puesto de ventas ambulantes; Haciendo tripas a corazón, los mandan a las escuelas públicas o incluso a Universidades, esto es algo insólito. “Ya que en la ciudad se tiene que comprar de todo”. Así entiendo yo las nuevas tecnologías.

 

Algunos de nuestros padres trabajan en la política, policía nacional, o el ejército, de una manera u otra el padre o la madre busca las condiciones para mejorar la calidad de vida de los suyos. Así también muchos se dedicaban a taxista, guardias de seguridad privada entre otros trabajos. Cada uno se propone que su joven hijo tenga un mejor futuro estudiando una carrera técnica o universitaria.

 

Los barrios por citar algunos: Los Mameyes, Los Minas, Alcarrizos fueron los lugares más prominentes para acoger los primeros hijos de esos pueblos lejano, por su facilidad para obtener un terreno y construir una casa. Venimos de gente humilde a la ciudad para hacer algo que desconocemos, aventurándonos a nuevos retos.

 

Algunos llegaron a la periferia del río Ozama, teniendo oportunidad de vivir en el casco antiguo, la Ciénaga, lugares colindantes con la ciudad colonial. También llamado “ciudad nueva” más otros jóvenes conocidos vivieron en la zurza o el propio mercado que da vida a estos barrios marginales. Mercado nuevo y zonas aledañas, son el suceso de la marginalidad, donde estas cuevas de malhechores hacen sus maldades, pero recuerda hermano lector que hablamos de jóvenes desestructurados socialmente, no de los lugares geográficamente, ya que esos mismos barrios están llenos de los mismos hombres y mujeres que salieron por una mejor situación.

 

Allí en esos mercados trabajadores y dueños de puestos de venta de todo tipo de mercancías, dieron oportunidad a los nuevos inquilinos que llegan de otra tierra. Otras provincias. Naciendo estos jóvenes en los barrios y periferias, los hijos de estos campesinos sin estudios. “No todos”. Claro, pero muchos de estos jóvenes se convierten en delincuentes. ¿Razones? El medio que los envuelve y las malas influencias.

 

De todos estos jóvenes, algo bueno quedó, como también, algunos de ellos se quedaron en el corto espacio de la vida de estos mismos, tomando en cuenta que muchos de ellos no llegaron a los 15 o 25 años de edad. Los que marcharon a destiempo, por lo que fuera, así también los que decidieron seguir con una vida más acorde con los demás respetando a sus padres, fueron llamados por estos extintos (palomos). Un término que minimizaba al hijo obediente. El joven (tiguere), ponía en tela de juicio, o prueba la capacidad del joven obediente para que este se desviara y siguiera el mal camino. Pero como la educación es la base de todo conocimiento, el joven obediente no es del montón, y piensa lo mejor para él.