Eventos climáticos extremos se han duplicado en el Caribe y Centroamérica

0
12

Madrid.- Los eventos climáticos extremos, como ciclones o sequías, se han duplicado o incluso triplicado en las zonas protegidas del Caribe y Centroamérica en lo que va de siglo, por lo que un estudio alerta de la necesidad urgente de estrategias de adaptación.

Una investigación realizada por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en España, y de la Universidad de Évora (Portugal), que recoge este martes la revista Conservation Biology, ha analizado mediante 32 parámetros la evolución pasada y las proyecciones previstas de impactos climáticos en esta región del planeta caracterizada por una biodiversidad tan rica como vulnerable.

“Hace medio siglo ecosistemas característicos del Caribe y Centroamérica como los manglares o el bosque seco tropical no solo mitigaban el efecto de los huracanes o las olas de calor, sino que eran capaces de recuperarse, pero con el aumento de su frecuencia e intensidad, cada vez lo tienen más complicado”, explica uno de los autores, el investigador del MNCN, Miguel Bastos Araújo.

Eventos climáticos extremos se han duplicado en el Caribe y Centroamérica

También te podría interesar: Temperatura podría aumentar intensidad ciclónica en 2024

“Nuestras estimaciones apuntan a que aproximadamente el 65 % de la zona estudiada sufrirá en lo que queda de siglo al menos una sequía más intensa y prolongada en el tiempo que las sufridas hasta ahora. A eso hay que sumar el efecto de otros eventos extremos, de ahí que la situación requiera la toma de medidas”, continua.

Los científicos han estudiado 32 parámetros de los eventos climáticos extremos históricos en el Caribe y Centroamérica y de los que se prevén para lo que resta de siglo, en total un periodo comprendido entre 1952 y 2100) tanto dentro como fuera de las zonas protegidas.

Los datos muestran que las áreas protegidas estarán más expuestas a las olas de calor o los ciclones que otras zonas que no gozan de esa protección, por lo que los investigadores alertan de la necesidad de adaptar las estrategias de conservación a los eventos climáticos extremos que se esperan y tratar de interconectar esos espacios protegidos para que sean más resilientes.

Medidas urgentes “La tendencia de las últimas décadas nos muestra que la duración e intensidad estas perturbaciones climáticas va en aumento y la previsión para el futuro es que estos eventos serán más intensos y frecuentes”, afirma Araújo.

“Las estrategias actuales para proteger la biodiversidad frente al aumento gradual de la temperatura pueden no ser eficaces, ya que una mayor recurrencia y duración de los fenómenos extremos puede no dar a las especies tiempo suficiente para recuperarse y adaptarse”, explica el investigador de la universidad de Évora, Juan David González-Trujillo.

El Caribe es una de las áreas más biodiversas del planeta, donde los manglares, ecosistemas que albergan una biodiversidad única, convierten la zona en el lugar singular además de proteger a las infraestructuras costeras y a la población humana del impacto de ciclones y huracanes, subrayan los investigadores.

“La situación es verdaderamente preocupante porque, además de la pérdida de biodiversidad, la desaparición de estas barreras pone en peligro a la población que vive en la zona y el mantenimiento de un recurso tan importante como la pesca a nivel mundial. Por eso es crucial que tomemos medias urgentes”, concluye Araújo.